Estoy cansada, no sé decir que no y me cuesta poner límites: ¿por qué me pasa esto?

Muchas mujeres llegan a mí diciendo lo mismo:
“Estoy siempre cansada, no sé decir que no y me agobio cuando alguien se enfada”.
Si te ocurre, quizá no sea falta de fuerza de voluntad ni “ser demasiado sensible”.

Puede ser el patrón del apaciguamiento, también conocido como complacencia automática o fawn response.

En este artículo te cuento qué es, cómo reconocerlo y cómo empezar a transformarlo desde un enfoque somático, especialmente si sientes cansancio emocional, dificultad para poner límites y una alerta constante cuando estás con otras personas.

Señales cotidianas de que estás viviendo el patrón de
apaciguamiento

Quizá te reconozcas en estos ejemplos:

– En una reunión dices tu opinión y alguien te responde con tono seco: sientes el estómago encogerse, te callas, te haces pequeña.

– Tu jefa te pide algo más cuando ya estabas al límite, pero dices que sí, aunque por dentro estés exhausta.

– Tu pareja se enfada y tu cuerpo entra en tensión: respiras más rápido, te disculpas, intentas calmar, ajustarte, evitar conflicto.

– Dices que sí a planes que no quieres para no decepcionar a nadie.

– Te disculpas demasiado, incluso cuando no has hecho nada malo.

– Te sientes drenada después de pasar tiempo con otras personas.

– Te cuesta muchísimo decir “no” sin sentir culpa o miedo.

Este desgaste no es solo mental: es fisiológico.
Tu sistema nervioso está trabajando de más, en un estado de alerta suave y constante
que te deja sin energía.

¿Qué es el patrón del apaciguamiento?

El patrón de apaciguamiento es una respuesta de supervivencia relacional, profundamente automática y aprendida en vínculos donde la pertenencia se sintió frágil.

Tu cuerpo aprendió que para estar a salvo necesitabas:

– leer el tono del otro,
– anticipar reacciones,
– evitar el conflicto,
– calmar, agradar o adaptarte,
– no molestar, no incomodar, no “ser demasiado”.

El objetivo no era agradar: era sobrevivir.
Por eso, aunque hoy estés en relaciones seguras, tu fisiología sigue interpretando la cercanía como posible amenaza.

Es un patrón sutil, poco hablado y muy común en mujeres que llevan años sintiendo cansancio emocional, dificultad para poner límites o una sensación continua de desconexión de sí mismas.


Cómo trabajar el apaciguamiento (no solo desde la
mente)

Entenderlo ayuda, pero no es suficiente.
Este patrón está grabado en la fisiología, en la memoria corporal y en tus aprendizajes relacionales.

Para transformarlo necesitas un enfoque en varios niveles:

a) Regulación del sistema nervioso
Aprender a bajar la hipervigilancia, dar descanso al cuerpo y recuperar la energía.

b) Trabajo somático profundo
Explorar dónde se activa el patrón, cómo se contrae tu cuerpo, qué pasa en tu postura, tu
voz, tu respiración.
Y empezar a ensayar nuevas respuestas de forma titulada y segura.

c) Resignificado de creencias
Trabajar el miedo a decepcionar, la culpa por poner límites y las creencias que aprendiste en la infancia sobre lo que “tenías que ser”.

d) Reparación del vínculo
Es clave experimentar relaciones donde puedas ser tú, sin perder la conexión.
El apaciguamiento solo se transforma en presencia de otro, porque fue creado en presencia de otro.

¿Quieres empezar a cambiar este patrón en un
espacio seguro?

Si te has reconocido en este artículo, quizá estés en ese punto donde el cuerpo te dice:
“No puedo más. Necesito otra forma de habitarme.”

Por eso he creado Regreso, mi retiro somático para mujeres que quieren transformar:
– el cansancio emocional,
– la imposibilidad de decir que no,
– la dificultad para poner límites,
– el patrón de complacencia y apaciguamiento.

Durante varios días trabajamos desde el cuerpo, el vínculo y la seguridad para que
puedas volver a ti, volver a tu energía y volver a tu centro.

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Las plazas son limitadas.

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