Hay dos formas en las que el sistema nervioso desempeña un
papel directo en la ansiedad y la depresión. El sistema de alerta y
el de congelación. Y la mayoría de las personas que se quedan
atrapadas en estos estados no se dan cuenta. Están atrapadas en
estos ciclos y se sienten crónicamente ansiosas o crónicamente
agotadas. Pero la buena noticia es que cuando aprendes a
identificar lo que está sucediendo, puedes cambiarlo.
¿Cómo es un sistema nervioso regulado?
Un sistema nervioso sano, es adaptativo y preciso. Una
persona con un sistema nervioso sano probablemente pase gran
parte de su tiempo sintiéndose relajada/o o segura/o, pero cuando
hay un peligro real o inmediato puede responder muy
rápidamente. Puede actuar y luego recuperar su sensación de seguridad
rápidamente.
Por lo tanto, un sistema nervioso sano tiene una
amplia gama de emociones. Puedes sentir calma, amor,
activación, emoción, estrés, ¿verdad? Pero también alegría y
diversión. Puedes activarte bastante, incluso estresarte, y actuar,
lo que significa que después de un evento estresante podría
volver a la calma bastante rápido. Con un sistema nervioso sano
puedes relajarte, dormir bien, comer cuando tienes
hambre y parar cuando estás lleno. Tu cuerpo puede sanar y
regenerarse.
Tu sistema nervioso es modificable
Si estás leyendo esto y sientes una sensación de desesperanza,
como si fuera una meta imposible, solo quiero recordarte que tu
sistema nervioso es como un músculo. Cuando aprendes a usarlo
de la manera correcta, cuando lo ejercitas de la manera correcta,
puede volverse saludable y fuerte. Puede flexibilizarse, cambiar y adaptarse.

Entonces, si estás atrapado en un estrés crónico, es porque tu
sistema nervioso aprendió eso. Y si aprendió eso, también puede
aprender lo contrario.
Cómo regular el sistema nervioso
Nuestro cuerpo tiene un circuito de retroalimentación realmente
interesante. La ínsula es una parte del cerebro que
constantemente escanea el cuerpo para ver cómo está
funcionando y utiliza las sensaciones para determinar si el
cuerpo está funcionando bien o si hay un problema. Entonces,
cuando el cuerpo tiene dolor o algo no está funcionando bien,
envía un mensaje al cerebro de que está en peligro. Pero cuando
el cuerpo está tranquilo, relajado, envía un mensaje del cuerpo al
cerebro para que se relaje. A esto se le llama un enfoque de
abajo hacia arriba, para la regulación del sistema nervioso.
Cuando calmamos el cuerpo, calmamos la mente.
¿Cómo se ve un sistema nervioso ansioso?
La respuesta de un sistema nervioso desregulado se llama sistema
nervioso simpático dominante o hiperactivación del sistema
nervioso. Es cuando la respuesta de lucha/huida está muy activa.
Está fijada todo el tiempo. Y lo que ocurre es que la ansiedad nos
hace más sensibles a las amenazas, así que cuando estamos
ansioso y puedes sentir que estás en alerta máxima todo el tiempo.
Es más probable que interpretes las cosas como más peligrosas de lo que son
que te ofendas cuando no es intencionado, que te sientas asustado, estresado
o abrumado incluso cuando estás a salvo.
cuando estás atrapado en el estado movilizado,
puedes sentirte nervioso. Tu corazón y tu respiración están
más rápidos. Puedes sentir la necesidad de
seguir moviéndote o mantenerte ocupado, puede que te resulte difícil
dormir, relajarte, tranquilizarte y que sientas
como si estuvieras alerta todo el tiempo.
Y, repito, esto es… como un músculo.
Esta parte de tu sistema nervioso que se activa se ha vuelto
muy fuerte.
¿Cómo se siente un sistema nervioso congelado?
El otro estado en el sistema nervioso se llama
hipoactivación, tu cuerpo entra en modo de
apagado y conservación. Cuando has
experimentado una amenaza que era demasiado intensa o
demasiado rápida o sucedió demasiado pronto, o quizá viviste un
momento difícil sin apoyo o recursos, sintiéndote aislado/a y avergonzado/a.
Y repito, este no es tu cuerpo tratando de hacerte daño. No estás
roto. Este estado es en realidad una respuesta de supervivencia,
es un intento de conservar energía. En un gran evento, apagarse es
la última respuesta de supervivencia. Puedes sentirte lento, cansado, congelado,
entumecido. Es posible que tengas un metabolismo lento, un
ritmo cardíaco lento, respiración, poca energía, poca motivación.
Puede que te cueste sentir placer o emoción. Parece perjudicar la memoria
y la concentración, y se ha demostrado que contribuye a una
resolución de problemas más deficiente y a una dificultad para
iniciar y completar tareas, y también contribuye a la
procrastinación. Este estado de hipoactivación del sistema
nervioso, ¿te suena a agotamiento? ¿Te suena a depresión?
Si quieres aprender a regularte
volver a sentir seguridad y sostenerte en situaciones difíciles desde un abordaje corporal,
podemos hablar y comenzar tu proceso de transformación.
Te acompaño a sanar tu mente a través del cuerpo con recursos
eficaces para tu bienestar.
Cómo procesar el estrés postraumático con terapia somática
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