LA COMPLACENCIA: es una respuesta traumática.

La complacencia o adulación es una respuesta que conlleva cierta pose. Te digo que quiero cuando en
realidad no, sonrío, aunque no me haga gracia, te halago o te hago cumplidos y te
escucho hablar cuando ya no tengo más ganas.


Desde pequeñas aprendemos a sonreír y a estar de acuerdo para recibir aprobación y
mantenernos así conectados con los demás. A menudo nos enseñan a ser amables y a
comportarnos de la manera esperada, lo que en su momento quizá está bien, sin embargo,
cuando esto nos impide expresar nuestras propias necesidades, cuando nos vemos
orientadas a desdibujar nuestra autenticidad y perder la capacidad de poner límites sanos
en nuestras relaciones, probablemente será agotador y drenante.

¿Cómo saber si soy complaciente?

La complacencia es el término acuñado por Peter Walker, un psicoterapeuta especializado en
trauma de desarrollo y es la cuarta de las respuestas defensivas junto con la lucha, huida y
la congelación.
Es importante saber que este comportamiento surge como respuesta a una sensación de
amenaza en nuestras relaciones. Es como si nos dijéramos “Me ignoraré para mantener la
conexión con los demás”, por lo que si expresar mi tristeza, enfado o cualquier otra
expresión propia, pone en peligro nuestra sensación de apego y seguridad, aprenderemos
a reprimirlas y juzgarlas.
Es una respuesta que antepone el apego a la autenticidad.

¿Por qué me siento vacía en mis relaciones?

Para poder conectar con nuestra verdad es importante entender que no tenemos que estar
siempre de acuerdo con los demás.
Los límites no se pueden mantener si mi cuerpo se relaciona con las demás personas a
través de una respuesta aduladora. Esta, es una respuesta basada en el miedo y el intento
de agradar para que me ames y me aceptes. ¿Ahora, si mis relaciones están constituidas
en base a esa performance, con quién se está vinculando la otra persona y con quienes
nos estamos vinculando? ¿Qué están amando de nosotras?


Esto hace que nos sintamos solas y desconectadas, aun cuando estamos cerca de otros. 
Si todavía sentirte vista está muy acoplado al miedo, si tu sistema nervioso tiene muy poca
capacidad para estar con la diferencia, con el conflicto o con la incomodidad, entonces va
a seguir re actuando y reforzando las respuestas conocidas. El cerebro se anticipa y
predice en base a las memorias que tiene y actúa.


La complacencia que nace del miedo y de la imposibilidad de sostenerte en tu verdad no
es una expresión autentica.
Un primer paso es comprender esto y comenzar a preguntarte qué es lo que realmente
deseas, incluso si eso va en contra de lo que los demás esperan de ti.
¿Puedes notar eso que sientes dentro de ti? Incluso, si es eso que aprendiste a no
hacer… ¿Imaginas cómo sería poder expresarlo sin sentir miedo al juicio? No soy esa y
mis respuestas al trauma no me definen, aunque haya desarrollado toda una identidad en
torno a ellas.


Date la oportunidad de imaginar cómo sería un mundo donde pudieras elegir ser tú misma.

ESTAR REGULADO NO SIGNIFICA SENTIRTE EN CALMA SIEMPRE

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