ESTAR REGULADO NO SIGNIFICA SENTIRTE EN CALMA SIEMPRE

A veces se confunde la idea de un sistema nervioso regulado con
cierto ideal de ausencia de incomodidad, evitamos la
incomodidad pensando que eso será lo que nos mantendrá
regulados. Entonces cuando se presenta un desafío hacemos
todo para que desaparezca, para que se disuelva, sin entender
que la vida es en sí misma desafiante y que el bienestar no habla
de la ausencia de problemas, sino más bien de la presencia de
fortalezas.

Sería ingenuo por nuestra parte pensar que siempre
estaremos bien o que no nos afectarán las cosas, eso hablaría de
una disociación de la vida. Un estado de regulación pasa por
poder estar presente en eso que la vida traiga, de poder tener la
capacidad, el cuenco suficiente para dejarnos atravesar por la
experiencia sin quedarnos atrapados en ella.

¿Cómo es sentirse regulado?

Acceder a recursos y tener herramientas facilitará que nuestra
atención se oriente un poco más hacia lo agradable y no solo al
sesgo negativo de lo que nos duele, nos falta o nos hiere. Pero
eso no significa que se haya regulado el sistema nervioso, para
eso tiene que haber cambios internos específicos.



Cuando hablamos de trauma, hablamos de una perdida de
seguridad sentida. En este estado estamos más atentos en lidiar
con quienes nos amenazan o nos hacen daño que en entenderlo
que nuestro sistema nervioso necesita para sentirse seguro.


La habilidad de autorregulación, que es innata y que todos más o
menos tenemos desarrollada, tiene más que ver con poder estar
con lo que sentimos, apoyando el movimiento de la fisiología y
brindarnos lo que necesitemos para modular la intensidad de lo
que estamos sintiendo, de esa forma poder permanecer en
contacto y conexión conmigo sin perder la conexión con el entorno, es decir cuidando y respetando nuestros límites internos. Dejar de sobrevivir para empezar a vivir.


La regulación incluye la incomodidad. Aprender a surfear la
incomodidad es parte de crear resiliencia, de crear flexibilidad,
orientación y capacidad de respuesta organizada.


El trabajo somático no evita la incomodidad, pero si cuida los
niveles de incomodidad escuchando las posibilidades y limites
reales. Nos interesa que haya estabilidad en la incomodidad, que
haya posibilidad de volver a un estado de mayor seguridad y
mayor confianza.


Un sistema nervioso saludable no siempre está en calma. Más
bien es flexible responde al estrés y a la fisiología de seguridad
adecuadamente.

LOS TERAPEUTAS Y PROFESORES DE YOGA TAMBIÉN TENEMOS PROBLEMAS

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