TRAUMA Y SISTEMA NERVIOSO: LA REGULACIÓN SE SIENTE EN EL CUERPO. PARTE II


Cómo vimos en la parte I, si nuestro sistema percibe una amenaza (real o imaginaria) activará las respuestas defensivas de lucha o huida, pero si estas no logran resolver el peligro, entonces activará la respuesta de congelación o colapso.

Esta respuesta responde ante lo que podríamos denominar un peligro inescapable o extremo, es el último recurso. ¿Te suena la frase…” muerto de miedo” ?, está describe muy bien el mecanismo de protección de nuestro cuerpo que se paraliza y en un gesto absolutamente sabio y amoroso transportará menor cantidad de oxígeno al cerebro y liberará gran cantidad de endorfinas, (que es la “morfina” natural de nuestro organismo), para evitar que sintamos dolor.

En este breve relato de sobre la experiencia de un aventurero lo podemos ver claramente:

“Había tropezado y se le había caído la cartuchera…en ese momento, sin munición vio a una tigresa acechándolo. Muerto de miedo empezó a retroceder, demasiado tarde. El animal saltó, lo agarró y lo arrastró durante varios metros. Más tarde el aventurero recordaría que casi no sintió dolor mientras lo arrastraba y lo maltrataba cuando jugó con él al menos durante una hora.”

Este, es un mecanismo de disociación para que podamos soportar lo insoportable que, en casos extremos nos conducirá hacia el trauma.


Por lo que para muchas personas este mecanismo de disociación no es pasajero, si aquello que nos sucedió fue realmente abrumador o no tuvimos los recursos necesarios para afrontarlo, especialmente si sucedió en la infancia donde somos más vulnerables, nuestro sistema de forma automática (recuerda que no lo elegimos), activará este mecanismo.

Esto puede producir una sensación de no existir, de no sentir, pasamos a modo conservación: falta de memoria, poco tono vital, aislamiento, fatiga, anestesia emocional, depresión, es como vivir con el mínimo presupuesto, ya que no sentir demanda muchísima energía, toda esa energía emocional que no circula, que está atrapada, desorganizada internamente, que estaría disponible para la vida, el placer, el vínculo…simplemente, permanece colapsada.

Por eso recuperar nuestro SNA nos posibilita a recuperar la totalidad de la vida.

La adulación puede parecer algo sin importancia, pero es una respuesta traumática: PARTE III

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