Yoga y sistema nervioso: más allá de lo físico

Una mirada somática basada en la Teoría Polivagal

Cuando pensamos en yoga, muchas veces lo asociamos con posturas, estiramientos o
flexibilidad. Pero cada vez más investigaciones —y muchas experiencias clínicas— nos
muestran que el yoga puede ser mucho más que una práctica física: puede convertirse en
una herramienta poderosa para regular el sistema nervioso y reconectar con nosotras
mismas.


¿Cómo puede el yoga ayudar a regularme?

La clave está en algo llamado Teoría Polivagal, desarrollada por el neurocientífico
Stephen Porges, que ha revolucionado nuestra forma de entender el trauma, la seguridad
y la autorregulación emocional.


El cuerpo no solo se mueve. También reacciona.

La Teoría Polivagal nos explica que nuestro sistema nervioso tiene una jerarquía de
respuestas ante el entorno. Cuando percibimos seguridad, nuestro cuerpo se abre a la
conexión, a la creatividad, al disfrute. Pero cuando detecta amenaza —aunque sea
sutil—, activa mecanismos de defensa como la lucha, la huida o incluso la desconexión.

Lo importante es que estas respuestas no son decisiones racionales. Son automáticas. Y
quedan registradas en nuestro cuerpo.

Por eso, muchas personas pueden sentirse en constante tensión, desconexión o ansiedad
sin entender por qué. Su sistema nervioso está respondiendo a algo que quizás la mente
ya olvidó, pero el cuerpo no.


Yoga como vía para regular desde dentro

Desde este enfoque, el yoga —cuando se practica de forma consciente y respetuosa—
puede ayudar a crear condiciones internas que favorecen la regulación del sistema
nervioso.

¿Por qué?
Porque el yoga combina tres elementos fundamentales para enviar señales de seguridad
al cuerpo:

  1. Movimiento lento y consciente
    Ayuda a salir del automatismo y conectar con el presente.
  2. Respiración regulada
    Influye directamente en el nervio vago, clave en la respuesta de calma y
    conexión.
  3. Atención plena sin juicio
    Nos permite observar nuestras sensaciones internas con curiosidad en lugar de
    control o exigencia.

Estas tres prácticas, sostenidas en el tiempo, permiten cultivar algo esencial: la
seguridad sentida. Es decir, no solo saber que estás a salvo… sino sentirlo en el
cuerpo. Y ese es un factor clave en cualquier proceso de sanación, especialmente
cuando ha habido trauma.

El yoga sensible al trauma busca adaptar a cada persona según sus necesidades la
práctica, ofreciendo opciones, trabajando bajo la lupa del sistema nervioso y con
técnicas somáticas que acompañen de forma amable al paciente.

No se obliga a un cuerpo, a un sistema que no tiene capacidad interna a meditar, por
ejemplo, porque, aunque para muchas personas puede resultar altamente beneficioso, en
personas desreguladas puede resultar abrumador y provocar un efecto no deseado.

No se trata de hacer más. Se trata de sentir diferente.


La propuesta es simple, pero profunda: en lugar de forzarte a estar bien, puedes empezar
a crear condiciones para que tu cuerpo encuentre, poco a poco, su propio equilibrio.
Eso es lo que hacen muchas prácticas somáticas como el yoga terapéutico,
especialmente cuando están acompañadas por una mirada sensible al trauma y al
funcionamiento del sistema nervioso.

Y esto no es solo algo personal: también es relacional.
Porque nuestro sistema nervioso está diseñado para la conexión. Somos seres de
manada. Necesitamos sentirnos vistas, escuchadas y seguras para poder regularnos.
Por eso, el yoga también puede convertirse en una experiencia de vínculo: con una
misma, con la respiración, con la vida, siempre que sea practicado en un entorno seguro.


En resumen
El yoga no es una solución mágica. Pero sí puede ser una puerta poderosa.
No para evadir lo que duele, sino para empezar a habitar el cuerpo de otra manera:
con más seguridad, más presencia y más respeto por nuestros tiempos internos.
Integrar la Teoría Polivagal a la práctica del yoga no significa hacer posturas nuevas.
Significa practicar desde otro lugar: donde el objetivo no es lograr algo, sino volver a ti.
Si quieres más información sobre cómo puede ayudarte el yoga sensible al trauma
puedes ponerte en contacto a través de este enlace.

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