Los bordes de la experiencia: CUNCA

Ricitos de oro, se encontró una casa en el bosque propiedad de tres osos y dentro había tres sillas: una que era demasiado grande para ella, otra que era demasiado pequeña y una que resultaba adecuada para su tamaño. Al acercarse al comedor encontró tres platos de sopa, uno demasiado caliente, otro demasiado frío y otro a la temperatura ideal. Después entró en la habitación y ocurrió lo mismo, encontró una cama demasiado grande, otra demasiado pequeña y otra perfecta para su descanso.


¿Recordabas este cuento?
Este ejemplo nos sirve para hablar de la capacidad que tenemos para tolerar los desafíos de la vida y como muchas veces sobrepasamos nuestros límites generándonos sensaciones muy alejadas de lo que es adecuado para cada uno de nosotros para sentir seguridad y bienestar.
Si hay un límite es porque hay algo que está pidiendo ser cuidado.


¿Te ha pasado que en ocasiones has querido hacer algo o estabas enfrentándote a una situación incómoda, o simplemente estabas en un encuentro familiar o con amigas y has sentido que eso estaba siendo demasiado para ti?


¿Qué has tolerado una situación incómoda para ti lo mejor que has podido, pero al volver a casa te has sentido totalmente drenada?
¿Qué ante ciertas emociones te desbordas o te paralizas?
¿Qué tu capacidad para sostener momentos de estrés es muy baja?


Esto tiene que ver con el concepto de ventana de tolerancia y representa el rango de intensidad que podemos tolerar. Este concepto fue creado por el Dr. Dan Siegel, el cual nos explica cómo una persona puede funcionar de forma óptima en relación con su estado interno y el entorno, haciendo frente a los desafíos de la vida, pudiendo así encontrar soluciones adecuadas a los problemas sin llegar a paralizarse o abrumarse.


Podríamos representar esa ventana de tolerancia como un cuenco, una vasija que tiene un tamaño y unos bordes que limitan su contenido y la capacidad de introducir una sustancia dentro sin que rebalse.
Nuestra historia de vida, nuestras experiencias y aprendizajes o los acontecimientos traumáticos que hayamos atravesado serán los que moldeen el tamaño del recipiente (Sistema nervioso autónomo) que a su vez están asociados a nuestras respuestas de supervivencia.


Por eso cuando nos sentamos en una silla demasiado grande (respuesta de lucha o huida) como Ricitos de oro, estamos sobrepasando los bordes de nuestro cuenco pudiendo sentir nerviosismo, rigidez, dispersión, hipervigilancia en un estado de desregulación o desorganización interna.
Por el contrario, cuando los bordes de nuestro cuenco son demasiado estrechos, o la silla demasiado pequeña (respuesta de congelación) nos sentiremos sin energía, apagados, disociados o sin tono vital.


A mayor grado de estrés, menor capacidad. Por eso cuando hemos tenido un día difícil, cualquier contratiempo puede llegar a ser abrumador.


Cuando comienzas a comprender como funciona tu cuerpo, cómo, cuándo y qué necesitas, vas ganando habilidad y amplitud, aprendes a escoger el “tamaño” adecuado para cada situación y construyes un estado de seguridad sentida para que tu cuenco ensanche sus bordes y pueda contener la experiencia sin desbordarse.


“TIENES QUE SABER TRES COSAS PARA PODER VIVIR BIEN: LO QUE ES DEMASIADO PARA TI, LO QUE NO ES SUFICIENTE PARA TI Y LO QUE ES APROPIADO PARA TI” Proverbio Suajili

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